Cuestionario de llegada por QR o correo
Recepción lo envía al correo o lo muestra como QR para escanear en la sala. El paciente responde desde su móvil, con guardado automático, y cada especialidad pregunta lo suyo.
Tu nota de proceso es tuya: ni el dueño de la clínica la abre, no se imprime, no se exporta, no entra en ninguna salida de la historia. Y el sistema te dice a la cara lo que no te protege: un requerimiento judicial.
Riesgo y escalas
La última escala, lo que queda abierto y el examen mental, juntos.
Abres la ficha y el riesgo está arriba: qué escala se aplicó, qué revisión sigue abierta y cuánto se movió el puntaje desde la vez anterior.
Quién puede abrir la ficha de un paciente tuyo
El recorte por rol, tal como lo aplica el servidor en cada petición. No es una casilla que alguien pueda desmarcar.
Tú, su autor
Alcance: Historia, documentos, recetas, órdenes y tus notas privadas
Acceso: Todo
Cómo se aplica: Autoridad plena
El dueño de la clínica
Alcance: Tu nota privada, no: el servidor la filtra por autor
Acceso: La historia
Cómo se aplica: Responde que no existe
Recepción
Alcance: Agenda, ficha, caja, consentimientos y comunicaciones
Acceso: Lo administrativo
Cómo se aplica: Sin historia clínica
Un colega, por delegación
Alcance: Alcance por categoría, motivo obligatorio y hora de fin
Acceso: Lo que marques
Cómo se aplica: Corte automático
Quién abrió tu nota privada
Alcance: Con el paciente y el número de notas; jamás el cuerpo
Acceso: Queda registrado
Cómo se aplica: Lectura auditada
Cualquier otro rol
Alcance: Tu nota privada no se le lista, no se imprime y no entra en ninguna salida de la historia
Acceso: —
Cómo se aplica: Sin dato
Una pestaña que no se pinta tampoco se abre tecleando la ruta: lo que no está declarado, no abre. Y la delegación caduca a la hora exacta que pusiste, con noventa días de tope.
A la izquierda, lo que pasa hoy en tu consulta. A la derecha, lo que hace el sistema por ti.
Lo que duele
En tu software de hoy, la historia de un paciente tuyo la puede abrir medio equipo
Lo que hace Medi Control Pro
Recepción no ve historia, documentos, recetas ni órdenes: esas pestañas ni se pintan, y tecleadas a mano tampoco abren. Y tu nota privada la filtra el servidor por autor: a cualquier otro le responde que no existe.
Lo que duele
Un ítem 9 positivo un viernes, y la próxima cita dentro de tres semanas
Lo que hace Medi Control Pro
El ítem 9 abre una revisión con reloj. La gravedad sale del propio valor del ítem, los días abiertos están a la vista en una cola de toda la consulta, y la escalada solo sube. No cierra sin nota de resolución.
Lo que duele
Un recordatorio que dice «su cita de psiquiatría», leído por la persona equivocada
Lo que hace Medi Control Pro
No hay forma de meter un diagnóstico, un fármaco ni el nombre de tu especialidad en una plantilla de aviso: trabajan con lista blanca de variables. Vienen apagadas. Y el correo de un documento compartido no dice de qué se trata.
Lo que duele
Clonazepam, metilfenidato y una vigencia de receta que cada colega recita distinta
Lo que hace Medi Control Pro
La receta sale marcada como controlado y con su fecha de vencimiento a la vista, la misma que lee quien la despacha. Donde el sistema tiene cargada la norma de tu país, la cita junto al plazo. Y no te bloquea: quien responde eres tú.
«La detección abre una tarea para tu revisión: valora el riesgo con el paciente y define un plan de seguridad. La herramienta no reemplaza tu juicio clínico ni decide por ti.»
Es la frase que ordena la herramienta: el sistema detecta, ordena y no deja perder; la lectura y la conducta siguen siendo tuyas.
Reporte «Revisiones de seguridad abiertas»
Quién quedó marcado, por qué señal y cuántos días lleva esperando.
2 pacientes con una revisión abierta ahora mismo, con el origen de la señal y los días que lleva cada una. La cola es de la consulta entera, no de una ficha.
| Paciente | Origen | Severidad | Abierta | Días abierta |
|---|---|---|---|---|
| Andrés P. | PHQ-9 ítem 9 | Moderado | 25 jul 2026 | 6 |
| Diego M. | Examen mental | Alto | 28 jul 2026 | 3 |
La misma cola te espera en la portada, bajo «Pacientes con riesgo marcado». Y escalas aplicadas y citas perdidas —la lista del que dejó de venir— salen a CSV con dos clics.
No te pide que cambies tu forma de atender. Se mete solo en los momentos donde hoy pierdes tiempo o pierdes un dato.
Le mandas desde la cita un PHQ-9, un GAD-7 o un AUDIT: enlace de un solo uso, por correo, que vence antes de la consulta. Al terminar solo lee que lo recibiste: ni puntaje, ni banda, ni interpretación.
Ve una pantalla escrita para eso, que no le da un número ni un diagnóstico y le dice sin rodeos que aquí no hay nadie mirando en este momento. Y la revisión se abre ya, sin esperar tu visto bueno.
La portada trae las dos alertas de tu pack con nombre y apellido: riesgo marcado y receta de controlado por vencer. Ese aviso sale solo, por correo, en la hora local de tu sede y sin insistir dos veces el mismo día.
La nota trae ideación, riesgo, adherencia, sueño, apetito y ánimo propios. El examen mental se elige eje por eje y lo que no evalúas queda en blanco. Y en la sesión de psicoterapia, tus notas de proceso viven aparte de la historia compartible.
La revisión no cierra sin nota de resolución. El plan de seguridad se imprime y se lo lleva; sin un teléfono al que llamar no se entrega. Si cambia, no se edita: se reemplaza, y el anterior sigue reimprimible tal como se entregó.
El sistema reúne, rotula y te dice de dónde sale cada señal. Estos avisos salen en pantalla sin que nadie los pida.
Está escrito en la propia tarjeta: máximo registrado, reúne señales y no se inventa un nivel propio. Por eso una escala en leve con una revisión abierta sigue dando alto. Casi ningún programa se planta ahí.
El aviso de la nota privada se pinta siempre y con las mismas palabras: fuera de la historia compartible solo la ves tú, y no te protege frente a un requerimiento judicial. Aquí nadie te promete lo que la ley no da.
El cribado de riesgo no suma un total y nunca dice «riesgo bajo»: devuelve alto o no determinado, porque la fuente no publica dónde está esa frontera. Y las versiones oficiales del instrumento no se retocan.
El plazo no sale de una constante escondida: donde el sistema tiene cargada la norma de tu país, la receta sale con esa referencia citada. Y no bloquea nada: se emite igual, porque quien responde eres tú.
No configuras nada para empezar: los instrumentos, los quince ejes del examen mental, los seis pasos del plan de seguridad, los tipos de cita y las secciones de tu nota ya están puestos.
Todo se edita: son tu punto de partida, no una camisa de fuerza.
El paciente reserva su cita, la confirma y llega con el cuestionario contestado. Tú ganas minutos en cada consulta y tu mostrador, llamadas.
Recepción lo envía al correo o lo muestra como QR para escanear en la sala. El paciente responde desde su móvil, con guardado automático, y cada especialidad pregunta lo suyo.
Foto, biografía, precio y agenda en una página tuya, que nace apagada: nadie la ve hasta que tú la publicas. El paciente ve solo huecos reales —disponibilidad menos citas— y pide uno desde el móvil.
Desde la cita le envías un PHQ-9, un GAD-7 o un AUDIT por correo o por QR. Lo responde una pregunta por pantalla desde su móvil y jamás ve un puntaje ni una banda.
Entra con su correo y un código de un solo uso —no hay contraseña que crear ni recordar— y ahí ve sus próximas citas, las pasadas y pide otra con sus datos ya escritos.
Dictas la evolución en vez de teclearla. Y te avisamos de que el audio puede viajar a los servidores del fabricante de tu navegador.
En tu especialidad, el cuestionario pregunta
El formulario previo te llega contestado: qué le trae, desde cuándo, si recibió atención antes, qué medicamentos tomó, con quién vive y cómo duerme. El riesgo suicida no se pregunta por formulario: eso se explora contigo, con alguien delante.
Firmada es firmada: la original no se altera nunca.
Los datos de una clínica jamás se cruzan con los de otra.
Redacta, resume y ordena. Nunca firma, diagnostica ni prescribe sola.
Cada acción queda con su autor y su fecha.
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